Diccionario argentino: Jerga de politica
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Palabras al Azar de "Diccionario argentino: Jerga de politica":
pur la galerí
Lo que se dice o hace para engañar o halagar, con el propósito de satisfacer a los oyentes, aunque no se crea realmente en ello.
Ejemplo:
Los peronistas se especializan en las acciones o discursos pur la galerí.
Por ejemplo sobreactuan su interés en los derechos humanos, mientras el fundador de su partido desaparecía gente con la triple A.
O se llenan la boca con “ni una menos” y “yo te creo hermana” pero se callan bien la boca con las denuncias de violacion contra Alperovich.
mandarte a la afip
Además de ensuciar o carpetear, una forma que tiene el poder de turno de silenciar o callar voces, es con el garrote de la AFIP.
Dado que en la Argentina el sistema impositivo es irracional, arcaico e impracticable, es muy difícil que una persona o comercio normal tenga todo en regla (esto es así por diseño (1) ) por lo que el miedo a tener una visita o revisión de las agencias tributarias sirve para acallar muchas voces.
Además dado que la AFIP como todos los organismos del estado no tiene ningún grado de independencia y está subyugada completamente al poder de turno, incluso si se tiene todo en regla, los fachos siempre pueden cambiar algunos datos en el sistema y cagarte la vida con un quilombo burocrático insoportable.
(1) Si forzas a que medio país viva en los límites de la legalidad, es más fácil justificar los choreos que hacen los políticos. Ratas.
Ejemplo:
- El chabon muy ingenuamente se la pasó explicando detalle de matufias que veía en el mundo financiero en foros de internet y cuando se despertó le habían mandado a la afip.
- Pero si el chabon tiene todo en orden.
- Si, pero el quilombo que se comió, te lo regalo. Veinte veces tuvo que ir a la afip a hacer trámites.
la yegua
Forma despectiva, particularmente en el interior, de llamar a Cristina Fernández de Kirchner.
Ejemplo:
Iba Cristina viajando en auto con su chofer, cuando en la ruta cruzan una yegua hermosa, en la distracción al conversar la atropellan y la matan. Entonces Cristina le dice “no nos podemos ir así, vaya y avísele a la familia dueña del animal”.
A los diez minutos vuelve el tipo con una botella de vino en una mano, un habano en la otra y todo mal vestido. Cristina le pregunta qué pasó.
“El padre me dio un habano, la esposa me dio una botella de vino y la hija me hizo el amor. Yo lo único que hice fue llegar y decir ‘soy el chofer de Cristina, acabo de matar a la yegua’”.
