Diccionario chileno: Jerga de sexo
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Palabras al Azar de "Diccionario chileno: Jerga de sexo":
peos zorriales
Gases que emanan de la vagina al estar siendo penetrada por un miembro masculino
Ejemplo:
Estaba teniendo relaciones sexuales con mi pareja y se echó un peo zorrial
cuento armado
Cierto estado de gracia alcanzado brevemente por el hombre y que lo vuelve súbitamente muy apetecible a las féminas de la especie. Dicho estado de gracia suele alcanzarse un par de años después de la universidad u otros cuantos años después del primer divorcio o simplemente al nacer con una cuchara de plata. El tener el cuento armado involucra conceptos que van desde una estabilidad laboral, financiera e inmobilaria a toda prueba, pasando por un perfil psicológico libre de rollos mayores hasta esa indefinible prestancia reflejo de su seguridad interna que tanto atrae a las mujeres. De más está decir que son muy pocos los hombres solteros con el cuento armado y, a menos que sean tetraplégicos, suelen atraer a las mujeres como la mierda a las moscas. El poder contar su cuento en frases completas y sintácticamente correctas suele dar puntos adicionales en este juego. Algunos estudiosos apuntan a la necesidad de las mujeres de ver solucionada su vida como la principal razón del inapelable atractivo de los hombres solteros con el cuento armado.
cheque a fecha
Esta amable expresión se refiere a aquellas bellas y muy jóvenes señoritas que aún no están en edad de merecer y, a veces, ni siquera cerca, pero que cuentan claramente con todos los atributos para ser una mujeres atractivas, del todo deseables y plenamente deseadas en unos pocos años más. Los gringos, con su enfoque tan legalista, usan la expresión jail bait para referirse a este tipo de señoritas. La tradición oral chilena nos cuenta que los requisitos mínimos para que una señorita sea consumible, es decir que sea cancha reglamentaria, son que pese más de cuarenta kilos, que pueda cruzar la calle sola, que sepa tocar el timbre y que no arrastre la bolsa del pan. Mis precavidos amigos se aseguran de siempre tener algunas piedras en su mochila para ponérlas en los bolsillos de las señoritas que ésten justo bajo el límite de peso y así poder cumplir con los requisitos legales.
